huellahispana.es

                         Desde los orígenes de la humanidad los individuos -solos o en grupos- han generado nomadismos propios a la satisfacción de necesidades básicas de supervivencia. A medida que estos grupos fueron creciendo en número surgió entonces la necesidad de establecerse en territorios elegidos conforme a fauna, flora y clima. Al complejizarse estas sociedades y en la lucha por el poder de dominio entre ellas afloraron nuevamente las situaciones de migraciones por diferentes motivos.

                           Estos movimientos no han cesado y continúan como un caleidoscopio incompleto en eterno cambio y en consecuencia, en incesante estudio e investigación.

                            Estos vaivenes culturales obviamente han dejado improntas que en algunos casos se han perdido inexorablemente, en otros han permanecido intactos y en algunos otros se han mixturado.

                             Actualmente la mayoría de las personas buscan el origen de su cultura, de sus genes, de sus antepasados, revalorizando de ese modo la historia de las sociedades y existe en los últimos tiempos una suerte de producciones literarias, artísticas en todos los campos, informática, documentalista y bibliográfica que ha permitido reconstruir en un alto grado esas redes invisibles que atan a los países y a su gente. Sea por cuestiones económicas, sociales, políticas, religiosas o culturales y en el mejor de los casos por libres elecciones personales, los pueblos se han mantenido en continuo movimiento en todo el mundo provocando nuevos cambios, nuevas mixturas, nuevas resistencias, nuevas adaptaciones. 

                              Precisamente por ese interés y con el afán de mantener la memoria cultural es que los historiadores aportan con su material, su opinión en algunos casos y la tarea permanente de agregar piezas a ese caleidoscopio, en el afán de construir una Historia total como legado a las generaciones futuras y para el conocimiento de las actuales.

                              Por ese motivo y otros tantos es que se ha construido esta nueva página que pretende mostrar a sus visitantes circunstancias, documentos, fotos y datos que traten el tema del que se habla en el principio: la migración de los pueblos hispanos. 

                               Hace algún tiempo se creó "Huella hispana" (www.huellahispana.webgarden.es) pero existía la necesidad de agregar muchos más datos y se decidió componer esta nueva página para exponer y compartir el archivo con el que se cuenta a la fecha y que seguramente se ampliará a medida que pase el tiempo.

                          Pero  algunos años antes de generar esa página, desde Sánchez y López, -como un puente entre una y otra orilla del gran charco que es el Atlántico- nos proponíamos recuperar una parte, bien es verdad que modesta vistos los reducidos medios con los que hemos podido ir contando, de esos canales de unión, de comunicación, de intercambio humano, cultural y, por qué no, económico y racial, que durante tanto tiempo han existido entre Argentina y España, España y Argentina y que parece que ahora, al calor de la crisis que afecta Europa y tiene una gran incidencia en España, se vuelven a reactivar. Comenzaba nuestra indagación en la historia de la emigración española hacia Argentina, más exactamente hacia Rosario con la comunidad asturiana en nuestro horizonte. Entre tanto colaborábamos con algunas emisoras de radio rosarinas con la responsabilidad de comentar noticias internacionales. Las noticias eran, sin duda alguna, iguales acá y allá pero sí que habíamos detectado que en algunos casos la interpretación era bien diferente y nos tocaba exponer cómo se veía esa actualidad en España, siempre bañada, obviamente, de una óptica parcial, personal. Nos tocaba abordar temas espinosos como el trato, en algunos casos degradante e inhumano, recibido por algunos viajeros argentinos que arribaban a la terminal de Barajas. En otras ocasiones, cuando algún periodista rioplatense esperaba escuchar que los españoles estábamos un tanto en pie de guerra en defensa de los derechos e intereses de una multinacional petrolera asociada por el gobierno español de turno a la “Marca España”, recordarle, a él y a los oyentes, que los problemas del españolito de pie iba por otros cauces. Los conflictos entre las empresas, sobre todo de las grandes corporaciones, tienen, tanto a nivel nacional como internacional, los suficientes cauces en los que resolverse -tribunales de arbitraje-; la grave situación por la que atravesaban, atraviesan, miles de hogares españoles en cambio no encuentra amparo siquiera en ley alguna encargada de velar por la integridad de las personas.

                              Participación en iniciativas ajenas pero también propias. Desde aquellas colaboraciones de Sánchez en el programa radial de género “Mariposas Negras”, por entonces codirigido por López, hasta los programas conjuntos. Así fueron saliendo al aire “Sánchez y López”, “Te quiero a la Una” y, sobre todo, “Visa para un sueño” donde bajo los acordes de la canción de Juan Luís Guerra del mismo nombre íbamos conociendo a representantes de las diferentes comunidades étnicas que a lo largo de los dos últimos siglos han ido conformando la personalidad de los argentinos. Dicen que descienden de los barcos, pero cuando todas estas comunidades llegaron al país, principalmente de países europeos, aquellas tierras ya tenían pobladores y también a ellos les quisimos escuchar, una labor que se volvió bastante complicada teniendo que conformarnos con conocer su situación, escuchar sus demandas, a través de una persona que trabajaba con una de esas comunidades originarias. Pretendimos apuntalar los programas difundiendo y ampliando sus contenidos a través de tres páginas web que mantuvimos con mayor o menor acierto hasta donde nuestras posibilidades nos lo permitieron:

www.sanchezylopeznoticiasymedios.webgarden.es

www.visaparaunsueno.webgarden.es

www.huellahispana.webgarden.es

                         Ahora nuevamente, más centrados en nuestras posibilidades y evitando diseminar esfuerzos volvemos nuevamente a la carga, sacando a la luz esta página en la que esperamos ver cumplidas, que no culminadas, nuestras aspiraciones. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” y así, poco a poco, vamos a ir conformando está página a la que todavía le queda mucho por hacer. Somos conscientes de que para el terreno que pretendemos abarcar toda ayuda será poca por lo que no descartamos ir recibiendo colaboraciones, sobre todo de aquellas personas que tengan una historia propia de emigración que compartir con nosotros, con todos ustedes.

                         Siempre hemos tenido claro, hemos dejado claro, que no nos considerábamos periodistas, ni pretendíamos pasar ni ejercer como tales, pero la profesión reconocía nuestra labor premiando a “Visa para un Sueño” como mejor programa histórico cultural y educativo otorgado por el jurado del premio nacional “Cuna de la bandera” en 2011, respaldando así, refrendando, nuestro proyecto, nuestra labor. Una iniciativa muy ambiciosa pero que nos acabaría por superar, principalmente por cuestiones económicas.

                          Aunque la crisis que está obligando a miles de españoles a coger las maletas para buscarse el sustento fuera de España se nos ha adelantado, pretendemos mostrar a las nuevas generaciones, y a aquell@s de memoria histórica más endeble, que hemos sido (y somos) eminentemente un pueblo emigrante, y eso lo saben mejor en algunas comunidades autónomas, antes regiones, mejor que en otras. A las nuevas generaciones seguramente no les hace falta excavar mucho en el pasado de su familia para encontrarse a algún familiar que en su momento hubo de recurrir a la emigración. Allí se sacrificaron, lucharon, trabajaron, vivieron, en muchos casos, el desprecio con que los más mediocres reciben a los que vienen de fuera, ahorraron y soñaron en ese sueño común, que muchos nunca verían cumplido, de poder un día retornar a la tierra de los suyos. Porque sí, los hubo que en este “destierro” encontraron la fortuna pero también los que encontraron un nuevo hogar definitivo en el que se criaron, plenamente integrados, sus hijos,  y, no lo olvidemos tampoco, los que incluso infantes recibían en sus hombres la pesada responsabilidad de buscar una solidez económica que les permitiera remitir periódicas partidas de dinero a los suyos, en este último caso muchos fueron los que fracasaron y que en su fracaso rompieron toda comunicación con sus familiares en la vergüenza que sentían por su ello. En algunos casos la solidaridad de la comunidad española en el país de destino acudía en apoyo del emigrante enfermo o desempleado para financiarle gratuitamente el pasaje de retorno a casa. Esa solidaridad étnica contribuirá a la difusión de las sociedades de beneficencia para apoyar a los compatriotas tocados por el infortunio.

                               Esta comunidad en el exterior vivió mirando para su patria madre, de ahí la amplia difusión de medios de comunicación escritos por y para la comunidad, en los que se difundían las ansiadas noticias de la madre patria. También por ello se guardaban como tesoros esas cartas en las que se les mantenía al día en cuestiones familiares y del lugar de procedencia. Tenían el sueño de volver y por eso se mantenían al día de lo que pasaba en España, por eso, ante alguna tragedia o infortunio que afectada a la patria supieron movilizarse como los primeros para aportar su granito de arena, su esfuerzo. Su dinero llegó para dotar de infraestructuras a sus lugares de origen, también para colaborar ante alguna tragedia natural de importancia. Y cómo no, allí estarían aportando fondos para ayudar en la titánica tarea emprendida para conservar los últimos retazos imperiales en Filipinas, Puerto Rico y Cuba; un imperio en decadencia dejaba el camino libre de obstáculos a otra nación que ya apuntaba a nuevo poder imperial.

                                Supieron cerrar filas con España pero, pese a la distancia, no pudieron blindarse contra la tragedia hacia la que se precipitaba el país. La comunidad española en el extranjero también hizo suya la disputa civil que desangró al país entre 1936 y 1939, prolongada durante casi 40 años por el triunfo de los totalitarios. Allá en la diáspora también optaron por uno u otro bando, incluso llegando a enfrentamientos violentos entre ambas partes. Algunos fueron más allá y lo dejaron todo por venirse a luchar a España. A la par, el triunfo de los alzados volverá a generar un éxodo de emigrantes políticos, más numeroso que los vividos durante el siglo XIX, a los que en gran medida nuevamente algunas de las jóvenes repúblicas americanas ejercerán de nuevos de lugares de acogida.

                                ¿Y por qué recurrir al término de migración? Pues porque la labor se pretende construir desde ambas orillas del charco, del Atlántico, océano que más que frontera debe ejercer como canal de encuentro cultural, de comunicación, de comercio y de toda gestión que aporte al crecimiento de los pueblos, entendiendo que las personas por su calidad de tal merecen habitar en cualquier lugar del mundo, inclusive permanecer en su territorio, siendo función del Estado garantizar este derecho humano.

                                 Trabajamos para que los límites fijados por convenciones geopolíticas que separan a los países no comiencen en la mente y la xenofobia, entonces, sea convierta en una palabra en desuso, olvidada en los diccionarios de todos los idiomas y las migraciones serán por elección de los individuos.

 

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